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jueves, 21 de febrero de 2008

Miedo...

A veces siento miedo. Miedo de perderte, miedo de mi misma. Temo despertarme un día dandome cuenta que todo ha cambiado y que ya no te quiero, que ya no es todo perfecto. Miedo a que me de cuenta un día que lo nuestro carece de sentido. Me aterroriza. Sé que és un mero miedo, infundado, porque te quiero. Se que es por el sueño de esta noche, frío, sin sentimientos, en el que te dejaba. Te dejaba así sin más. Y me pregunto a mi misma si estoy bien, si ésta es la relación que quiero, me pregunto si ese es el camino que quiero. No me permito dar nada por hecho. Me interrogo e intento ser sincera. Y mi corazón responde:
- Has pasado por experiencias, que te hacen tener miedo. Muy a dentro sientes que una relación nunca dura para siempre, pero tu eres más lista que el miedo. Tu estas bien, estate tranquil·la, confia, relajate. Estas bien. Tus nervios, tu estrés y tu malestar general no vienen por tu pareja, al contrario, los sacia con solo mirarte a los ojos. Si eso no es estar bien...que es entonces? sueltate, no seas tan exigente contigo y deja que la vida fluya...no tengas miedo.
Y entonces me tranquilizo...y me digo a mi misma, esta vez si.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Al límite

No lo aguanto más. Me siento atrapada, agobiada, asqueada y al límite.
Siempre he asumido que mi família no es normal. Pero una cosa es asumir eso y la otra es desear salir corriendo de tu propia casa. No me encuentro bien, y parece que me lo invente, ni siquiera me apetece sentarme en el sofa a ver la tele por un simple motivo: si hay gente nunca lo hago, y en esta casa no lo haré. No se puede hablar, porque se genera una tensión insoportable y yo voy tragando, intentando simular que no pasa nada. Y no puedo más. Y siempre ha sido así.
Me siento egoista. Cuando él se fue estaba bien. Y me molesta pensar que la relación entre mi madre y yo dependa de él. Ejerce un poder sutil y oculto difícil de detectar, sobretodo para mi madre. Pero yo lo detecto. Lo detecto porque mi casa solo es mi casa cuando no estan. Cuando estoy sola. Me siento asqueada, no puedo hablar, pero tampoco puedo callar. Así estoy, cargada de rabia que sale a trompicones con personas que no se lo merecen. Necesito irme. Lo necesito. No puedo mas. Necesito poder poner lo que me venga en gana en la tele, recoger la cocina al dia siguiente si me apetece sin que nadie me mire con despecho, necesito que me miren como a una mujer, no como a una niña. Necesito que me dejen en paz. Necesito un ambiente descargado, necesito poder hablarlo todo sin que haya temas prohibidos que sacandolos empeoraran mucho las cosas. Me siento atrapada. Grito en silencio pero nadie me escucha. No quieren escucharme. Es mas facil fingir. Eso sí, fingir con amor. Estoy harta. Y me siento pequeña, pequeña e impotente.